Si tienes una empresa en México, conoces la escena: llega el día 17, tu contador te manda el monto a pagar, y tú lo ves por primera vez ese mismo día. Ya no hay nada que hacer — solo pagar.
No tiene que ser así. Tu impuesto del mes no es un misterio: es una función de lo que facturas y de lo que gastas. Y esa información existe desde el momento en que se emite cada factura.
De dónde sale el número
Para la mayoría de las empresas (personas morales en régimen general), el pago provisional de ISR de cada mes se calcula, en términos simples, así:
- Ingresos facturados del periodo (tus CFDIs emitidos).
- Multiplicados por tu coeficiente de utilidad (un porcentaje que sale de tu declaración anual anterior).
- Al resultado se aplica la tasa de ISR (30%).
El IVA es aún más directo: el IVA que cobraste menos el IVA que pagaste en tus gastos deducibles.
¿Ves el punto? Todos los insumos del cálculo ya existen durante el mes. Cada factura que emites suma; cada gasto deducible resta. Lo único que hace el cierre contable es sumar lo que ya pasó.
Por qué te enteras hasta el final
Porque el flujo tradicional es manual: juntar facturas, mandarlas al despacho, esperar a que las procesen, conciliar, calcular. Ese proceso tarda semanas — por eso el reporte llega cuando el mes ya está cerrado y no puedes tomar ninguna decisión.
El problema no es tu contador. Es que el proceso fue diseñado para reportar el pasado, no para ayudarte a decidir en el presente.
Cómo proyectarlo tú, hoy
Si quieres una aproximación manual, puedes hacer esto cada semana:
- Suma tus CFDIs emitidos del mes (los puedes descargar del portal del SAT).
- Multiplica por tu coeficiente de utilidad (pídeselo a tu contador una vez — no cambia durante el año).
- Aplica el 30% de ISR al resultado.
Con eso tienes una proyección razonable de tu pago provisional — con días o semanas de anticipación, no horas.
Cómo se ve cuando es automático
Eso mismo es lo que hace Paccioli en tiempo real: cada CFDI que emites o recibes entra solo a tu dashboard, y tu ISR e IVA proyectados se actualizan con cada factura. El día 10 ya sabes en qué rango va a cerrar tu mes — y si vas largo, todavía tienes margen para revisarlo con tu contador antes del cierre, no después.
La diferencia entre enterarte el día 17 y saberlo el día 10 no es comodidad: es la diferencia entre reaccionar y decidir.